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Otra copa con el primer sorbo amargo

Foto: Facebook Conmebol Libertadores
Una pequeña sensación tenían los hinchas cremas, o quizás unos pocos, en que su equipo iba a sacar un resultado positivo en la ciudad de Santa Cruz. Se sabía que la parte futbolística no iba a ser la principal virtud de los jugadores, pero se tenía que apelar al ímpetu y las ganas de realizar una presentación digna.

La U no consiguió un buen resultado, pero lo más preocupante fue el performance de los 11 jugadores que salieron a jugar en el estadio Ramón Aguilera. Ni siquiera los más experimentados lograron trascender en un equipo que carece de una idea de juego definida. Los mayores son los abanderados de guiar a un grupo que en promedio de edad, es uno de los más jóvenes, y ayer la mayoría no mostraba esa cuota experimental que han tenido en su carrera. Quizá de los pocos que trascendieron, fue el jugador Paulo De La Cruz (18) que mostraba momentos de atrevimiento y se mandaba con una guacha o una gambeta. Mención aparte de para Aldo Corzo que también buscaba asociarse y sumarse al ataque en busca de generar ocasiones de gol. Y Raúl Fernández tratando de evitar que la U se fuera con un marcador más abultado.

Hasta los 25 minutos del primer tiempo, los merengues jugaban de igual a igual ante Oriente Petrolero. El rival tampoco mostraba grandes destellos de buen fútbol. Se veía un equipo limitado que aprovechó las oportunidades de gol que tuvo. Y de hecho, la experiencia fue un factor influyente en el trámite del juego. La U tuvo la oportunidad de ponerse en ventaja tras una jugada individual de De La Cruz, que terminó en un rebote en los pies de Siucho de cara al arco, pero no pudo anotar. La siguiente jugada fue un “gol de otro partido” en el que el cuadro boliviano se puso en ventaja. A partir de ahí, los cremas no volvieron a mostrar esa paridad que tuvieron al inicio del encuentro. Ni siquiera la ventaja numérica de jugadores luego de la expulsión del jugador Rodríguez de Oriente Petrolero fue aprovechada por la U. Y la expulsión de Arquímedes Figuera ocasionó que llegara el segundo gol de los locales poniendo más complicada la llave para el partido de vuelta.

Más allá de culpar a los jugadores de un mal resultado, estos problemas vienen desde la parte administrativa que no supo manejar los inconvenientes que viene atravesando la institución. Y el castigo fue imposibilitarlo de realizar fichajes ante las deudas que vienen arrastrando. El profesor Troglio tendrá que buscar la manera darle la vuelta a este partido que ya parece cerrado y ante la falta de jugadores con jerarquía, no se ve que la U tenga las armas necesarias para ganar un partido de Copa Libertadores.


La U con lo poco que tiene, debe ver hacia el futuro. Quizá hasta pensar en el descenso no es una idea descabellada porque otros equipos sí se han reforzado y tienen un plantel más competitivo. 
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